AMAR

PATRONES HEREDADOS
febrero 11, 2026

AMAR

Si alguna persona quisiera dejar de escuchar canciones que hablen de amor en la radio, en spotify o en cualquier otra aplicación, se “toparía con pared” porque eso sería muy, muy difícil, incluso la música instrumental en sus títulos hace referencia al amor, mundano o espiritual, al amor de pareja, en sus muy diferentes formas; en su desamor, en su complejidad, en su anhelo, en su plenitud, en el compartido o en el unilateral, en el desgarro, o en el dolor y si el tema no es al amor de pareja, puede ser el amor filial o incluso al apego amoroso por algún objeto o mascota.

Muchas formas, muchas acepciones hay, el tema, es el amor, por qué de todas las emociones humanas es la que nos mueve más, la que permea todo nuestro acontecer, porque está presente o porque falta.

Y entonces por qué no hay escuelas que nos faciliten el acercamiento a eso que será determinante en nuestras vidas?? Como reconocer, como lidiar, cómo estructurar o desestructurar nuestros vínculos amorosos de manera, científica, comprobable e infalible. Tal vez no existen por la complejidad que implica.

Hay escuelas de negocios, hay escuelas de padres, hay hasta licenciaturas en felicidad pero al menos hasta ahora no he sabido de licenciaturas en el arte de amar, en saber la forma correcta de dar y recibir amor. Artículos podcast hay muchos, infinitos consejos, advertencias o recomendaciones pero todo este conocimiento sistematizado, organizado y estructurado de manera científica, me parece que no. (En Perú existe una universidad del Amor solo que enseñan matemáticas, ciencias y humanidades).

El famoso amor  es pues el más intenso de los sentimientos , una fuerza, una emoción que impulsa o da peso a muchos otros sentimientos, es lo que nos une, lo que nos separa, lo que me permite convertirme en la mejor versión de mi mismo o todo lo contrario.

Y cómo lidiamos con esta fuerza tan avasallante? Desde lo introyectado y especialmente de lo introyectado inconsciente. Ósea desde mí, pero desde eso que me determina y de lo que no puedo dar cuenta.

Como cuando la tía imprudente o él hermano bulling te hacen la famosa pregunta ¿Pero que le vez? Y uno dice cualquier cosa… la verdad es que no sabemos mucho de porque esa persona es tan atrayente para mí. Contestamos lo primero que nos viene a la mente; su caballerosidad o sus ojos o algo que me haga sentido desde la razón por que en realidad no sé qué es. Y se me puede acercar al vecino, el hijo de la comadre de mi mamá, que es guapo, estudioso, de “buena familia” y todo que podría querer en un “otro” y nada! No hay atracción, ni campanitas, ni estrellas, ni nada!!

El amor, el amor profundo, el que desestructura no es una elección consiente, es una atracción totalmente inconsciente, determinada por nuestras experiencias de vida, por las experiencias o deudas de mis ancestros y por mi lealtad a ellos. 

Por eso nos hace sentir tan vulnerables, por algo que desconozco ese ser y precisamente ese ser, me descoloca y termino cediendo, llamando o buscándolo aun si no entiendo o peor si lo que entiendo me dice que no es buena elección.

Y puestos ahí ya perdí, puedo quedar atrapado en un “tú me matas y sin ti me muero”.

Frente a una “locura”  de estas, es mejor sucumbir, dejarme ganar sin luchar, pero con los ojos abiertos, decía mi tía abuela “abran los ojos aunque se les salgan” je! No, no, desde luego no se trata de perder la vista, es estar alerta pero no de lo que el otro haga, no! Aunque eso será más fácil, no! estar alerta a mí mismo (a) de como respondo, de que hago frente a lo que él (ella) hace?   No existe una experiencia en donde se muestre de mejor manera mi carga inconsciente, mis concepciones de amor, mis limitaciones o mis enredos. Toca aprender de ellos y  así tener la posibilidad de construir algo mejor como pareja. Romper la tendencia a repetir historias.  Él verdadero tema en torno al amor, a mi posibilidad de amor, es saberme, encontrarme y de ser posible trascenderme.

No es el “otro” soy yo el que decide quedarse, el que decide invertirle a esa relación y es en ese camino en donde se muestra lo que traigo en el “disco duro” donde se ve su contenido… el otro es solo un instrumento que saca de mi ser las “notas” que yo no sabía que existían en mí.

Observarme, reconocerme, desvelar lo oculto en mi concepción de amor es solo el principio. Partiendo de ahí podría descubrir el origen de lo que me complica y de sus implicaciones a la hora de amar, incluso podría reconocer las cargas ancestrales que me dificultan vivir un buen amor…

Revista : CELEBRA

Edición: Marzo del 2026

Dra. Ma. Luisa Rivera García

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