TOXIC MOM

¿POR QUÉ CONSTELAR?
abril 10, 2026
Vacaciones
julio 11, 2026

TOXIC MOM

El tema es pesado, tal vez por eso me viene en inglés. Sí hay, sí existen las madres tóxicas, madres que dan la vida y también vuelcan en sus hijos sus dolores, sus dificultades, sus angustias y necesidades insatisfechas. ¿Cómo no hacerlo si son humanas como todos y si te están criando cómo no transmitir lo que traen cargando, lo que son?

Sí hay de madres a madres, hay quien grita, quien lanza la famosa “chancla”, hay las que dicen groserías y las que sin ninguna ofensa ofenden y descalifican de una manera atroz. Y aún hay quien siendo madre no alimenta con regularidad al pequeñito o golpea con toda su frustración al niño o niña y esto me lleva a otra complicación, aún más difícil que los golpes; cuando mamá no se ha reconciliado con su ser mujer, muy probablemente vea en su hija todo el dolor que esto le ha causado y ponga en ella todo su resentimiento.  

Igualmente, quien no se ha reconciliado con lo masculino cargará a sus hijos con esas sensaciones de desprecio, rechazo o enojo. Y peor aún si no es consciente de ello, ni de lo que afecta a sus retoños, porque de que afecta, afecta; diferente a los niños o a las niñas, pero de seguro los toca, a ellos y a sus posibilidades o formas de hacer pareja.

¿Entonces qué hacer? ¿Cómo parame frente a los dolores o cargas de la madre? Primero reconocerlos, por absurdo que parezca, estamos “implicados” o sea, estar tan cerca por haber crecido en ese círculo, perdemos objetividad; mucho de lo que vivimos  por atroz que sea, al crecer lo normalizamos.

Por esto la primera dificultad será mirar, reconocer que ahí hay algo que no va. No siempre, pero a menudo nuestra sabiduría interna nos manda señales; puedo no tener claro por qué ciertas situaciones me incomodan, me brincan, me angustian más allá de lo que toca, hay un plus en mis respuestas. Toca reconocer con mucha honestidad mi incomodidad y tratar de descifrarla. Por ejemplo, ¿por qué  sigo recordando con este nivel de malestar aquella escena, si fue una película que vi hace tantos días y a mí me sigue provocando este vómito?

Como ya apuntábamos, una vez reconocido un tema lo siguiente  será desmenuzarlo y puedo hacerlo individualmente, cada uno consigo mismo, solo que al ser un tema tan pesado será mucho mejor si cuento con el apoyo de un especialista capaz; desmenuzar culpando a algún “otro” o a mí mismo, solo perpetúa el resentimiento.

Lo tercero sería seguir su etiología: ¿de dónde viene, cuándo fue la primera vez que me sentí así, qué tanto ha impactado en mí acontecer?

Estos que podrían ser los pasos para un acercamiento a cualquier tema doloroso, en el caso de la madre adquiere complicaciones particulares; todo ser humano sabe desde un lugar muy primario, que necesita pertenecer  y la pertenencia la da en primer lugar la madre; el vientre de donde vengo, que me permitió llegar a ser cuando todavía no tenía noción de nada más, sí sabía que vengo de ahí, que es ese latido y ningún otro, lo primero que escuché cuando no sabía que escuchaba; es de ahí, de donde soy antes de ser.

¿Entonces cómo cuestionar, como separarme de ese vientre que me da mi lugar en el mundo, cómo traicionar sin perderme?

¿Cómo reconocer que ahí hay algo que no va? Porque podrá darme el lugar que le apetezca; “el sol que la ilumina” o como la calamidad que arruina, pero me da lugar y eso es mejor que la orfandad de ningún lugar. ¿Además cómo saber que hay otras formas de habitar, otros lugares, si ahí crecí?

Necesitamos años, muchos años de andar en la vida, para empezar a notar que hay otros lugares que hay otras formas de habitar y eso va a ser doloroso, muy doloroso.

Aquí tendría que matizar; de un modo u otro, en diferentes niveles, todos hemos padecido algún distanciamiento de la madre; algún maltrato, alguna diferencia, algún rechazo o desaprobación, solo que aquí estamos hablando de situaciones persistentes y sistemáticas, estructurales.

Como el caso de Punch, macaco recién nacido en un zoológico japonés, que fue abiertamente rechazado y maltratado por la madre. De no ser por el cuidador que lo alimentó y le acercó un orangután de peluche que fungiera como objeto transicional al cual aferrarse para sentir algún cobijo, alguna cercanía que lo mantuviera con vida, porque eso es seguro, si este rechazo lo vive en su entorno natural, Punch muere.

Creo que todos hemos sentido, si corremos con suerte, solo por momentos ese desamparo de Punch, tal vez por eso se volvió tan viral.

Y eso es la primera buena noticia. Si estamos leyendo esto y padecimos una madre tóxica por ausencia, indiferencia, neurosis, psicosis, falta de oportunidades en la vida, alguna adicción o cualquier otro motivo, pues de seguro hubo alguien o más bien “alguienes” que nos acogieron; unos abuelos o algún otro familiar, una familia adoptiva, un maestro, o un cuidador con un orangután naranja, porque de otra forma ya habríamos dejado este plano, como muchos niños desafortunados de los que conocemos por los noticiarios.

La otra buena noticia es que además de una comunidad, ahora hay más legislación al respecto y más conciencia sobre lo que es el maltrato y el abuso emocional, así como cada vez más profesionales especializados a quienes recurrir.

Y la última noticia pero no menos importante, sobrevivir las toxicidades maternas nos convierte en sobrevivientes; esto es, una vez “trabajado” lo difícil, eso se convierte en recursos, podemos ser más sabios, más humanos, seremos más resilientes. 

Revista : CELEBRA

Edición: Mayo del 2026

Dra. Ma. Luisa Rivera García

https://www.marialuisarivera.com/
https://www.facebook.com/dramaluisa

https://www.instagram.com/dra.ma.luisa.rivera/
Correo electrónico: karielmlrg55@gmail.com

Comparte con tus amigos...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *