
Los seres humanos somos seres relacionales, esto es, crecemos emocionalmente, nos desarrollamos a partir de nuestras relaciones vinculares. Son nuestros vínculos con los demás seres vivos y aún con algunos objetos lo que nos define. Cómo me llevo con el mundo, con los que cohabitan mi “microcosmos” es lo que me va,o no, facilitar la vida, generar un mayor bienestar o complicar mi paso por aquí.
Y de todos los vínculos posibles, el vínculo entre hermanos es uno de los que más influirá en mi ser. Y hay hermanos biológicos, hermanos de crianza, los mal llamados “medios hermanos”*, los “bro” hermanos de la vida, amigos muy cercanos; los hay reconocidos o sin reconocer; los compañeros de vida y los que, por la razón que fuera, no estuvieron; los mayores o menores; los “bulling” y los cómplices; en fin hay muchas formas de relacionarme y/o muchos tipos de hermanos, pero aún si no los tengo, siendo hijo único, el no tener hermanos me marca, influye en mi vida, de una manera particular pero influye.

Los hermanos son esos seres que la vida a través de mis padres me regala y de verdad son regalos, aún el hermano buleador o la hermana/mamá abusona, porque me permitirán desarrollar habilidades diferentes o complementar, entrenar más las que lo necesiten.
La relación con algún hermano me volverá más intuitivo porque no habla mucho; o más agresivo para defenderlo o para defenderme de él; o más conciliador; o más alegre; o más tolerante; o más temerario, etc. etc.
De los hermanos también aprendemos cómo relacionarnos con los padres, el mayor te muestra “quién es el que manda” o el menor cómo conseguir cosas de ellos de buena manera.
En fin, cada uno podrá dar cuenta de lo que cada hermano le ha aportado, mucho o poco, pero hay que reconocerlo para saber más de mí, y de por qué resuelvo cómo resuelvo.
*Y digo mal llamados “medios hermanos” por qué desde Constelaciones Familiares no hay tal medio, somos hermanos por ser hijos del mismo padre o madre, con uno de los dos es suficiente.
Tendemos a estigmatizar los lugares que ocupamos, muchas veces en especial de niños, sentimos que el mejor lugar es el del “otro”. Si soy el menor me parece que el mejor lugar es el del mayor, si soy el mayor, creo que el mejor lugar es el del menor. En realidad no hay mejor lugar o no hay un lugar dentro del sistema familiar que sea solo ventaja. El primero generalmente tiene ciertos privilegios, como el haber sido el único al menos por algunos meses, pero también suele cargar con las expectativas de los padres; el menor tiene otros “privilegios” pero estos muchas veces lo limitan al salir a la vida. Los de en medio “sándwich” pueden quejarse de no ser vistos aunque esto les permite una salida más fluida a la independencia.
En resumen no existe un lugar de solo privilegio, aunque sí un “buen lugar” para cada uno, un lugar que permite un mejor fluir entre hermanos y este lugar es el mío, el que ocupo de acuerdo a la fecha en que arribo al sistema, esto es a mi fecha de nacimiento, seré 1° o 2° o 11°vo y ese es mi buen lugar, cuando constelamos es esto lo que hace la diferencia. Cuando tomo mi lugar todo fluye.
Claro hay situaciones a resolver o tomar en cuenta; los hermanos que no llegaron, abortos espontáneos o provocados, cambian el orden ya no soy el 2° soy el 3° si antes se perdió un bebé o si alguno de mis padres tuvo un hijo (a) no reconocido, igual marca mi lugar, ya no seré el primogénito (a) lo sepa o no. Y es interesante porque lo que hemos observado es que, aún si no lo sabemos de manera consciente, hay algo que se alcanza a sentir, como un “zumbido” incómodo en el sistema familiar que al hacerse evidente desaparece.
Así pues el orden posibilita el fluir en el amor entre hermanos. Y el orden es dado según mi arribo al sistema, según mi fecha de nacimiento, todos cuentan por igual toodos los hijos de mi padre y todos los hijos de mi madre, incluso los nacidos de otras parejas, los conozca o no. Igualmente cuentan los hermanos que no alcanzaron a quedarse en la vida o se fueron pronto.
Por último, reafirmar, no existe un mal lugar, envidiar el lugar de algún hermano es no mirar lo que mí lugar me da. Y de sentirme así, valdrá la pena consultar a un profesional, este es un tema importante para cualquiera de nosotros.
Revista : CELEBRA
Edición: junio de 2025
Dra. Ma. Luisa Rivera García
Facebook: Dra. Ma. Luisa Rivera
Correo electrónico: karielmlrg55@gmail.com